¡Hola, Sabrosa!, Edición No. 6: Healthy Eating, Spanish

Así que la cocina no es lo tuyo…

Ya descubrimos tu secreto. No eres tu abuelita, tu madrina o tu tía. No eres tu mamá. No sabes de sofritos ni de frittatas. No eres cocinera, ni te gusta cocinar. Eres una chica que vive de prisa.

Yo te entiendo. ¡Aquí está mi historia!

 

Mi mamá se emocionó cuando le dije que mi nuevo novio de San Francisco nos visitaría el fin de semana. ¡Ya le había hablado mucho sobre él! Que era maravilloso, que era muy gentil y ¡que era latino! Ella, como toda mamá leona, se moría por conocerlo. “¿Cuándo llega Alex?”, preguntó.

“Mañana”, dije yo.

“Ya no aguanto, quiero conocer a este muchacho. ¡Es tu primer novio latino, mija! Esta es una ocasión especial.”, dijo.

Le di una de esas miraditas y le dije que le bajara un poquito al entusiasmo.

Entonces dijo: “Está bien, lo siento, pero… ¿necesitas alistar la casa? Puedo ir y hacemos una limpieza ‘relámpago’ y en dos horas máximo, queda listo tu departamento”.

Y claro, ¿quién soy yo para rehusar tal oferta? Así que le dije: “Claro, mamá, ven como a las 10, mañana”.

Tenía razón ella. Limpiamos como locas y lo hicimos en menos que te cuento. En eso, a media limpieza, me preguntó: “¿Tienes algo de comer? Ya me está dando un poco de hambre”.

Este…pues,…no. No tenía nada para comer. Bueno, decirlo suena poco. Cuando mamá abrió el refrigerador, sólo encontró un pedazo de pastel de chocolate mordisqueado y una botella de champaña sin burbujas. Bueno, también había un poco de queso mohoso y un aguacate podrido.

“¡Ay, Virgen santísima!”, gritó.

“Pensaba ir a la tienda antes de que él llegara”, le dije. “Casi no he estado aquí durante la semana, mami.”

“¿Ni jugo de naranja? ¿Ni una barra de pan, Sari? ¿Cómo es posible?”

“No tengo mi refri repleto de comida, mami, ya sabes que no me gusta cocinar”, le dije.

“¡Está bien, está bien!” dijo, levantando los brazos al aire. “No debo entrometerme.”

Y todos sabemos que ya estás en líos cuando te dicen: “No debo entrometerme”.

Mami salió al mercado y retacó el refri e intentó que aparentara yo ser perfecta. Hasta compró tomates, cebollas y chiles verdes.

“Vamos a engañarlo, que piense que sabes preparar un sofrito”, dijo, medio en guasa.

Eso fue hace un par de años, antes de que Alex y yo nos comprometiéramos y luego, nos fugáramos. ¡Te reporto felizmente que Alex es un gran cocinero! Prepara un delicioso bistec de pollo y cocina la mayoría de nuestras comidas en casa. Bueno, yo le ayudo. Soy su asistente, A VECES.

Ya que nos casamos y arreglamos nuestra casita, me interesó más la cocina. No mucho, nomás poquito. Como para prepararnos algo una o dos veces por semana. Así que empecé con poquito y ahora ya tengo un repertorio creciente. Aquí hay unas recetas que mi Tía Lori (la chef de De las mías y la mera mera para la cocina) me puso a practicar, ¡y ahora son mi especialidad!

Salsa de Frijol Negro con Totopos
Ensalada de pollo con totopos
Chilaquiles con Chorizo y Huevos
Posole de Sari la Floja
Taquitos de Atún

¡Buen Provecho!

¡Hola, Guapa!, ¡Hola, Sabrosa!, Spanish

Sobre todo delgada

Una carta de la fundadora de De Las Mías, Ana Consuelo Matiella

La otra noche, ya tarde, no podía yo dormir, así que decidí poner el Netflix. Ya que tenía ganas de reírme un poco, busqué una lista de comediantes mexicanos e hice clic en Ricardo O’Farrill. ¡Qué chistoso! Me reí a carcajadas. Cuando empezó a burlarse de los judíos, me incorporé en la cama y pensé: “Oh-oh.” Su chiste judío, el que escuché, no era terriblemente ofensivo, si bien recuerdo era sólo burlándose de la forma en que los judíos pronuncian el español. Bueno, me dije, eso no está tan mal. La risa es un liberador de estrés, así que seguí viendo. Muchas palabrotas y maldiciones, pero, bueno, eso también puede ser gracioso, ¿no? Soy de Sonora. Te puedo decir palabrotas hasta la coronilla. Tengo primos que no pueden hablar si no dicen alguna versión de chingar. Parecía que O´Farrill estaba leyendo el diccionario llamado “El Chingonario”, el cual tengo en mi estante en este mismo momento. Fue un regalo de otro primo, uno de Magdalena, Sonora. Así que seguí viendo. Estaba risa y risa cuando empezó con los chistes de las “gordas”.

“¡Ja, ja, ja!” reía el público. Se reían de los chistes de las gordas, de cómo les vibraba la grasa cuando bailaban en el antro, de qué chistoso era que las gordas, por gordas, no iban a acostarse con nadie después de la fiesta. Le dirigí algo del Chingonario, le menté la madre, y me salí del canal.

O’Farrill, siendo tan chistoso, me trasladó a mi niñez y al recuerdo de todos los chistes que tuve que aguantar siendo una muchacha gordita y grandota en Nogales, Arizona. Me trasladó a mi mamá, y a la foto que tengo de ella con una falda negra y un suéter amoldado a su figura. Se está inclinando como Ava Gardner contra la rústica pared de nuestra salita de tele, fumando un cigarrillo. Tan sexy, mi mamá. Recuerdo el haberla ayudado a quitarse la faja en la noche cuando ella y papá regresaban de alguna fiesta. Era color carne y con varillas. Mi mamá nunca fue gorda. Nunca tuvo que oír chistes de “gorda” refiriéndose a ella. Era hermosa y, sobre todo, delgada. Tenía un dicho que usaba para expresarles a las mujeres que les estaba yendo bien. Si se topaba con alguien en el mercado y se lo platicaba a mi tía, decía algo como: “Me encontré a Chalita en la tienda”. Mi tía respondía: “¿Y cómo anda estos días?” Y mi mamá contestaba: “Ah, está bien, y sobre todo, delgada.” Eso siempre remataba la conversación, sobre todo delgada.

Mi mamá nació en 1932, en México. Ella era ya una mujer adulta durante la Segunda Guerra Mundial. Tenía historias de cómo controlaban las cantidades de medias de seda y que las atesoraba como joyas. Vestía siempre a la última moda. Le importaba tanto cómo se veía que hasta sufría por ello. Era hermosa, tenía estilo, y era sobre todo, delgada. También era bulímica. Tenía receta médica para unas píldoras de dieta que en ese entonces se llamaban “Black Beauties” (Bellezas negras).

Mi mamá tenía un problema psicológico alimenticio generado por su deseo tan profundo por ser delgada, pues para ella eso significaba que era de valor.

Ella y O’Farrill compartían la misma opinión, con la excepción de que ella no se hubiera reído de los dolorosos chistes de O’Farrill. A ella le hubiera dado tristeza que ese tal O’Farrill quizás estuviera haciendo burla de su hija, aun siendo que la alimentaba con bistec y nada de carbohidratos. Como O’Farrill, mi mamá quería que sus niñas fueran delgadas. El tener una hija rechoncha no le caía en gracia, le molestaba.

Trató de ponerme en muchas dietas variadas. Sabía un poco sobre la dieta sin carbohidratos. Gracias a la revista Vanidades, Atkins ya era una palabra importante en nuestra casa en 1965.

Mirando atrás, creo que el doctor le estaba dando tratamiento para su bulimia – atascarse y purgarse – con Bifetamina, llegando a la conclusión de que si no tenía hambre, no se atascaría de comida. Pero cuando la Bifetamina le dio temblorina, le recetó Valium. Era un caso típico de la época, a mi mamá le hubiera ayudado mucho ver a un buen terapeuta, pero en cambio le dieron pastillas para resolver sus problemas. Nunca estuvo gorda, y para mi mamá, eso era lo más importante, por sobre todo.

Así que un día, cuando yo tenía como 15 años y vio que se me pegaba demasiado la ropa, me dijo: “Ya no comas pan.” No más pan ni tortillas para mí.

Esta fue mi primera dieta para perder peso:

Desayuno: un huevo duro y lo que ella llamaba “pan de dieta.” (Que sabía un poco a cartón)

Almuerzo: Se suponía que tenía que comer apio y zanahorias, pero descubrí en la prepa el puesto de “El Charrito”, con totopos y Coca Cola… (El Charrito era un señor ciego que vendía comida chatarra a los chicos en su bicicleta adaptada para esto. Tenía visión a futuro.)

Cena: Un bistec y ensalada. Sin aceite. Sólo vinagre. Una pera o manzana de postre.

Miren, no era una dieta espantosa, ¿verdad? Yo la entiendo. Ella quería que yo fuera atractiva y sobre todo delgada. Sus intenciones eran buenas, ella lo hacía para ser buena mamá y protegerme de chistes de gorda y de ropa que nunca me quedaba. Lo entiendo, pero también me comunicó este mensaje a edad muy temprana: Una mujer vale más si está delgada.

Ahora tengo 65 años y he probado muchísimas otras dietas. Como educadora de la salud, he avanzado mucho. He cambiado de la postura de estar a dieta al aprendizaje de cómo comer en una forma saludable. Me tomó años de dura labor el darme cuenta que mi valor, mi confianza en mí misma, el poder y el amor propio no están determinados por cuán delgado o gordo está mi cuerpo.

Quizás piensas que el problema que tenía yo hace 50 años ya se desapareció, y que todos hemos evolucionado y ya no pensamos que el valor propio de una mujer ya no está basado en cuánto pesa. ¡Pero, chihuahua, esto sigue presente! Esta forma cruel y distorsionada de definir el valor propio de las mujeres continúa aquí. O´Farrill, un hombre mexicano de la modernidad, tiene un público carcajeándose porque la gente todavía se burla de las gordas en los chistes. Y hay algo que está muy mal con eso.

Fundé De las mías porque quiero que las mujeres latinas sean personas saludables, poderosas y seguras de sí mismas. Y claro, porque quiero que nos expresemos nuestro cariño, nuestra belleza y femineidad. En De las mías, creemos que podemos aprender a amar, a nutrir y a cuidar de nosotras mismas y nuestros cuerpos sin continuar ese enfoque extremo en la delgadez. De las mías se enfoca en estar saludable y adoptar nuevas conductas que resultarán en una vida más plena, basada en la salud.

Yo no quiero que tú seas “sobre todo, delgada”, quiero que seas ¡sobre todo, saludable y poderosa!

¡Unidas por una VIDA SALUDABLE!

¡Hola, Guapa!, Edición No. 7: Change, Healthy Comadres, Healthy Family, Spanish

Encontrar una actividad física que te traiga alegría

Recuerdo cuando mi mama iba a cumplir 50 y atravesaba por los cambios de esa edad. Un día llegó a la casa y me dijo: “¡Mija, el doctor dice que tengo que empezar un programa de ejercicio! ¡Ay Dios! ¡No puedo hacer todo lo que tú haces! ¡Moriré!” Yo estaba a punto de recibir mi título en fisiología del ejercicio y estaba muy entusiasmada en ayudarla. Así que empecé a explicarle cuál era la razón por la cual ella necesitaba ser activa y cómo esto ayudaría a su cuerpo. “Mami, no necesitas correr un maratón o ser levanta-pesas para estar saludable. El propósito de la actividad física es para mantener nuestros corazones en forma y bombeando oxígeno, mantener nuestros músculos fuertes y mantener nuestras articulaciones saludables. La única forma de lograrlo con movimiento, pero no se necesita convertirse en un atleta superestrella, para nada. Puedes hacer cosas como caminar a la tienda en lugar de manejar. Estirarte mientras ves la tele o tal vez podemos conseguirte una bici estacionaria. Podríamos plantar un jardín con flores y verduras en el patio de atrás y mantenerlo sería parte de tu ejercicio.” Me dijo: “Bueno, ¡estoy lista para comenzar!” Y le dije: “¡Súper! Yo seré tu compañera de ejercicio–es mejor cuando se entrena con un amigo.” Empezamos escribiendo sus objetivos para esa semana en un diario de sesiones de ejercicio. “Mira, aquí están tus objetivos para cada día, y aquí escribes cuando lo completes para poder tener un registro de tu progreso”, le dije. Le enseñé que tenemos que empezar poco a poco para permitir que sus ligamentos y tendones se fortalezcan y evitar lesiones. Después de eso, empezamos a trabajar en el corazón y le recordé que la única forma de ejercitar el corazón es con ejercicio aeróbico, así que lo único necesario es incrementar el pulso del corazón… Nuestro objetivo, a la larga, eran 150 minutos de ejercicio aeróbico por semana, así que empezamos con tres sesiones de 30-minutos por semana y ella escogió sus actividades favoritas: bailar y caminar. “Después, mami,” le dije, “podemos conseguirte una liga de resistencia para poder empezar ejercicios para fortalecer tus músculos. Por ahora, sólo recuerda esta cosa importante.” “¿Qué cosa, mija?” “¡Diviértete!” Y tras 12 semanas, pudimos ver una gran diferencia.

¡Hola, Guapa!, Edición No. 1: Getting Started, Healthy Body, Healthy Comadres, Spanish

¡Comienza a vivir una vida sana y saludable! Es más facil de lo que piensas

¡Es nuestro placer darte la bienvenida a la primera edición de la revista – ¡De Las Mías!

Cada edición presenta artículos y recetas para inspirarte e informarte en cómo llevar una vida saludable.

Para empezar, aquí encontrarás algunos artículos que te ayudarán a ponerte en acción:

 

La moderación es la clave a la vida saludable. Esto lo sabemos por propia experiencia. ¡Anímate y anima a tus comadres! Es mucho más fácil de lo que piensas.

¿Estás lista? ¡Vamos, pues!

 

¡Hola, Guapa!, Edición No. 1: Getting Started, Spanish

¿Lista para empezar? ¡Órale, pues!

Los cochinitos, empanadas y tamales navideños ya se fueron de largo. Los pantalones ajustados te hacen sentir como un chorizo, y te sientes motivada y lista para empezar el año nuevo con una explosión de ideas saludables.

La investigación acerca del cambio nos dice que muchas personas no tienen éxito haciendo cambios saludables porque, simplemente, no están listas. Estar listo para implementar un cambio es una clave para el éxito.

¿Quieres saber si estás lista para hacer un cambio saludable? Creamos este cuestionario de Cierto/Falso para ayudarte a descubrirlo:

  1. Cierto o Falso: Llevo por lo menos un mes pensando en hacer algunos cambios saludables.
  2. Cierto o Falso: Identifiqué un pequeño cambio que quiero hacer.
  3. Cierto o Falso: Hacer este cambio me hará sentir mejor sobre mí misma.
  4. Cierto o Falso: Intento iniciar este cambio dentro de los próximos 30 días.
  5. Cierto o Falso: Sé que tal vez tomará tiempo perfeccionar este cambio, pero estoy decidida a seguir intentándolo.

Si contestaste “Cierto” a tres o más de estas, ¡felicidades! ¡Estás lista para realizar un cambio! Haz clic aquí para explorar cómo De las mías te puede ayudar a ser más feliz y saludable.

Si respondiste “Falso” a tres o más, probablemente no estás enteramente lista para iniciar el cambio. No hay problema, ¡sigue leyendo y explora De las mías! ¡Estamos aquí para ayudarte!

Consejos útiles: Para incrementar tus probabilidades de éxito, repite: “Estoy lista para hacer este cambio. ¡Estoy lista!”

 

Explorar como De Las Mías puede ayudarte ser más saludable y feliz.

¡Hola, Guapa!, Edición No. 1: Getting Started, English, Healthy Body

Ready to Start a Healthy Lifestyle? ¡Orale, Pues!

The cochitos, empanadas and tamales of Christmas are long gone and your skinny jeans make you feel like a chorizo. You feel motivated to kick off a new routine with a bang.

¡Eso! You’re ready to start a healthy lifestyle.

Research on the subject of “change” tells us that many people don’t succeed at making healthy changes because they are simply not ready. Being ready to make a healthy change is the key to success.

Find Out if You’re Ready to Start a Healthy Lifestyle

Starting a healthy lifestyle takes commitment. Do you want to know if you’re ready?

To increase your chances of success, say it to yourself: “I am ready to make this change. ¡Estoy lista!”

Then take this short true/false quiz to help you find out if you’re truly ready for healthy changes:

  1. True or false: I have been thinking about making some healthy changes for at least a month.
  2. True or false: I have identified one small change I would like to make.
  3. True or false: Making this change will help me feel better about myself.
  4. True or false: I intend to take action to make this change in the next 30 days.
  5. True or false: I know that it might take time to make this change but I am determined to keep trying.

If you answered “True” to three or more of these, ¡Eso! You’re ready to start a healthy lifestyle. If you answered “False” to three or more, you’re probably not quite ready to make a change.

Explore how De Las Mías can help you become healthier and happier.

¡Hola, Guapa!, Edición No. 1: Getting Started, Spanish

No lo hagas sola—llévate a la comadre

¡Estás lista! Ya te dijiste: “Estoy lista para este cambio.” Da un paso adicional y dile a tu comadre que estás lista. Los expertos afirman que es importante decirle a otra persona que estamos listos para un cambio. Esto incrementa nuestro compromiso y las posibilidades de tener éxito. ¡Ahora es cuando! Este es el momento perfecto de ver a tu comadre, hermana, amiga, mamá o madrina y decirle: “Estoy lista para hacer un cambio. Y este es mi plan.”   Muy bien. Anunciaste y declaraste que estás lista, le dijiste a una comadre y ahora hay que hacer los cambios necesarios! Así como cuando sacas los utensilios, los tazones e ingredientes para preparar una comida, igual tienes que prepararte para tomar acción. Pregúntate:¿Qué necesito para hacer este cambio? Identificaste el cambio que quieres hacer, te declaraste lista e hiciste un plan que compartiste con tu comadre. ¡Fantástico! Aquí hay un ejemplo de un plan escrito:

  1. Este es el pequeño cambio que quiero hacer: Me gustaría comer fruta en lugar de galletas cuando veo televisión.
  2. Para prepararme, necesito:
    1. Comprar naranjas.
    2. Tenerlas en un frutero junto a la tele.
  3. Llamar a mi comadre y decirle mi plan. (¡Incrementa tus posibilidades de éxito poniendo una fecha de inicio!)
  4. Comprométete a hablarle a ella al paso de una semana, para ver si lo hiciste o no.
  5. Si no cumplo mi objetivo, me comprometo a intentarlo nuevamente.

¡Adelante! Ya estás en camino a hacia esos cambios saludables, paso a pasito. ¡Haz clic aquí para ver lo que en De Las Mías llamamos la filosofía “de todo un poco”!  

¡Hola, Sabrosa!, Edición No. 1: Getting Started, Edición No. 6: Healthy Eating, Spanish

La filosofía “poquito de todo”

De Las Mías no es un club de dietas. Es una comunidad de mujeres latinas que se apoyan unas a otras para llevar una vida más saludable. ¡Unidas por una vida saludable! Esto quiere decir que tú formas parte de esta comunidad porque quieres estar saludable, no simplemente estar más delgada.

Nuestras investigaciones muestran que las mujeres que se esfuerzan en hacer cambios porque quieren ser más saludables tienen mayor éxito que aquellas que se esfuerzan por hacer cambios porque quieren adelgazar.

También sabemos que renunciar a ciertos alimentos, como a las tortillas de la abuela, solo hará que te sientas frustrada, hambrienta y enojada. Así que cómete la tortilla… ¡nomás no te comas tres!

En De Las Mías sabemos que la moderación es la clave de la salud. Por eso adoptamos la filosofía “poquito de todo.”

El plan de comer bien: Un poquito de todo

De Las Mías se trata de moderación.

Queremos que seas saludable, que hagas cambios moderados, poco a poco.  No queremos que te sientas deprivada o que pienses que hay “comidas prohibidas”. Aquí venimos a gozar de la vida  y de la comida y no de sacrificar nuestras costumbres ni nuestra cultura.

En De Las Mías creemos que podemos ser fuertes y saludables sin enfocarnos demasiado en ser delgadas. No queremos que te sientas como niña mala cuando comes demasiado ni cuando comes comidas que no te convengan. Eso no tiene sentido y no vale la pena. Aquí sabemos que la comida es buena, que la vida es buena y que el camino a la salud se trata de hacer cambios pequeños sobre un plazo de tiempo. Poco a poco.

Es mucho mejor comer la mitad del buñuelo que no comer buñuelos. Mucho mejor servirte la mitad de un platón del pozole de la abuela que no disfrutar del mejor pozole del mundo. Sabemos que la comida no nada más nos satisface el hambre sino que también el alma. No queremos que pares de comer nuestra comida deliciosa, sino que comas más moderadamente.

Adopta nuestra filosofía de “un poquito de todo”. Es un estilo de vida que te ayudará a ser más saludable, pero también más feliz.

¿Lista para poner la práctica de “Poquito de todo” en acción?

¡Unete con nosotras! Comienza con nuestro plan de 9 pasos para comer mejor.  Este plan fue desarrollado por nuestra nutricionista, Malena Perdomo, a la que le llamamos, Madrina Malena.

¡Unidas por una vida saludable!

¡Hola, Guapa!, Edición No. 1: Getting Started, Spanish

Iniciar actividad física

¿Sabes qué? La mayoría de las latinas—60% de nosotras—¡¡no somos activas físicamente!! ¡Basta! ¡Cambiemos esa historia!

Mely riding bike 1

¿Actividad física?

Hasta miedo da decirlo. Pero no temas, que “actividad física” significa, simplemente, mover tu cuerpo. En una investigación sobre la educación de la salud dice que algunas personas hasta odian la palabra “ejercicio”. Oímos las palabras “actividad física” y “ejercicio” y vemos fotos de chicas sudorosas y flacas con su ropita de gimnasio y decimos “¡Ay, no! “¡Olvidate!” “¡N´hoooooooombreee!”

¡Mueve tu cuerpo, disfrútalo! Báilalo. Ámalo. Camínalo. Súbelo a una bicicleta. Corre. Haz un jardín con él. Complácelo. Siéntete orgullosa de él. ¡Deja de compararlo! Haz alguna de estas actividades por lo menos cinco veces a la semana por 30 minutos y otórgate un, “¡eso!” (Y quizás hasta un ¡besito!)

Aquí están unos cuántos beneficios de la actividad física:

    • Te da energía
    • Mejora tu estado de ánimo
    • Mejora la confianza en ti misma
    • Mejora tu vida sexual (¡Créeme!—)
    • Ayuda a lidiar con el estrés
    • Ayuda a bajar de peso
    • Ayuda a controlar el peso
    • Reduce el riesgo de problemas de corazón, diabetes y ciertos tipos de cáncer

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