¡Hola, Guapa!, Edición No. 5: Stress, Spanish

El Auto Cuidado en el Tiempo de la COVID

El Auto Cuidado y el Aumento de Peso

¿Has estado aumentando de peso?

El otro día recibí un mensaje de una de nuestras comadres por Facebook que me dijo, “¡Ayúdame!  He subido un montón de peso y estoy desesperada.  ¡No me soporto en el espejo! ¿Qué voy a hacer? ”

Era un suplico cómo de la historieta de la Doctora Corazón de antaño. ¡Ayúdame, Doctora Corazón!

Nada más que la Doctora Corazón se dedicaba a reparar corazones rotos. Pero, palabra — ¡que la COVID nos está rompiendo el corazón!

El tiempo de la crisis de la COVID va a ser unas de las épocas más duras por las cuales vamos a pasar. Esta enfermedad está destruyendo a las vidas de miles de nuestros hermanos y hermanas indígenas, latinas y negras.

¡Les enviamos el pésame a nuestros hermanos y hermanas en Texas!  ¡La Florida! ¡Arizona! ¡Igual que a nuestros hermanos y hermanas navajo!

Impacto fatal

Desafortunadamente, el impacto de la COVID en nuestras comunidades de color tiene mucho que ver con las injusticias que existen en nuestra sociedad. Esta pandemia es una crisis de salud pública, pero el racismo también es una crisis de salud pública y las dos cosas se han cruzado en una manera fatal.

El racismo y la desigualdad en el campo de la salud se ha vuelto en una pesadilla de proporciones gigantescas. El movimiento de Black Lives Matter estalló y llevaron la causa por la justicia a las calles y a nuestras pantallas. Llegamos al punto de explotar.

Estos son tiempos difíciles y angustiosos.  Muchas de nosotras nos estamos consolando con comer más, lo cual es completamente comprensible.  Pero estamos consumiendo fritangas, chatarra y chicharrones, como si nuestra vida dependiera de ello.  Como si no tuviéramos otra opción.

¿Y quién te culpa?   ¿Qué no estás cuidando a un montón de gente en este momento, Super-Mujer?  ¡Apuesto a que sí!  Apuesto que estás trabajando fuera de tu casa y por dentro también, cuidando a toda tu familia, hijos, marido, mamá, etc., y para el colmo ni siquiera has podido ir a cortarte ni pintarte el pelo, ni a hacerte el manicure.

Hablo por experiencia. ¡Deberías ver mi pelo Estilo Covid! ¡Dios me salve, María!  Y tú sabes tan bien como yo que no me veo “distinguida” con este Look.  ¿Para qué hacernos las tontas? Te juro que ¡parezco que tengo 69 años!   (¡Ay, dios! ¡Espera!  Los acabo de cumplir.)

Pero aquí está la cosa, ¡Amiga!   Ya lo he dicho antes y lo diré otra vez, porque a mi edad se llega a repetir uno: ¡Los chicharrones son muy traicioneros!  Se vuelven en contra de ti como un mal novio. No importa lo símpáticos que se vean al lado de tu Michelada, no son tus amigos.  De vez en cuando, como en la posboda de tu primo, está bien botanear con unos cuantos chicharrones.  ¡Qué ricos! ¡Aviéntate! Pero entrar en el hábito de comer chicharrones y comida chatarra así no más porque sí, no es recomendable.

¡Seamos francas! ¿Estás renunciando a la dieta?

(Quiero que la respuesta sea, que “sí”.)

No hay mal que por bien no venga

Durante tiempos difíciles como estos, a veces suceden cosas buenas. Como dice el dicho, “no hay mal que por bien no venga”. El cambio puede ocurrir.  Así que tal vez las mujeres finalmente dejaremos de ponernos “en dieta”.  Tal vez mujeres como tú y yo, viejas y jóvenes, abuelas, tías, hijas, comadres, hermanas y madrinas diremos, “Ya basta con las mentadas dietas,” y empecemos a cuidar de nosotras mismas verdaderamente.

Últimamente, en De Las Mías hemos estado publicando contenido sobre el autocuidado. Sabemos lo estresantes que son estos tiempos y cuántas responsabilidades tenemos las mujeres.

Las latinas somos el centro de nuestras familias. Somos el sol del sistema solar que llamamos familia. ¡No hay que negar esto, porque es la verdad!

¡Sabes muy bien que estás trabajando a tiempo completo, cuidando a tu mamá, y a tus hijos, que tu viejo no se deja que lo controles…que tu sobrino está abandonando la escuela secundaria, y que temes por su vida.  Sabes que estas “verdades son evidentes”.

Pero ¿qué si en medio de este DESMADRE por el cual estamos pasando, hay un amanecer de una nueva época?  (Y no me refiero a la nueva Epoca del Acquario.) ¿Qué pasa si el amanecer de esta nueva época las latinas realmente nos dedicamos a cuidarnos bien?  ¿Qué pasa si el significado de “cuidarse bien” quiere decir más que comprar ropa bonita, salir a la hora feliz con nuestras amigas, o ir a que nos peinen en el salón de belleza?

Mi esperanza para ti y para mi

Mi esperanza es que el autocuidado para ti y para mí signifique el cuidar de nuestros cuerpos, nuestras mentes y nuestros espíritus, incluso comer alimentos deliciosos y saludables, que podamos celebrar con muchas ganas, pero a su medida, que nos y guste verdaderamente el mover nuestros cuerpos, sentir alegría en lugar de un sentido de deber al hacer “ejercicio”. Que volvamos a bailar porque queremos gozar, pasear en bici cómo cuando éramos chicas o salir a caminar por la naturaleza con nuestras familias.

Crisis y oportunidad

¿Qué pasaría si las que sobrevivimos esta pandemia, encontraríamos una oportunidad?  ¿Qué si esta dolorosa época nos despertara a llegar a ser verdaderamente fuertes, saludables, y, sí, FREGONAS por no decir CHINGONAS?   ¿Qué les parece si desarrollamos los ovarios y la confianza para exigir que nos paguen lo que valemos? ¿Y qué pasaría si dejamos de creer lo que el mercado de consumo masivo nos dice sobre quiénes somos, cómo deberíamos portarnos y cuánto deberíamos pesar? ¿Qué si reclamamos nuestro valor, tanto como nuestra salud?

Vamos a mandar a las dietas a la fregada y vamos a reclamar nuestro poder de ser fuertes y saludables, y PODEROSAS.  A decir la verdad cuando declaramos que, “Somos fuertes.  Somos sanas. Somos latinas. “

¡Hola, Guapa!, Edición No. 4: Reflection, Spanish

Las Madrinas

Respetuosa,  Buena Consejera, Amgia de confianza, Amorosa, Responsable, Sabia, Segunda Madre, Alenta, Paciente, Cariñosa, Un buen ejemplo a seguir.

Estas son las palabras que mencionaron un grupo de mujeres en una plática en Albuquerque para describir lo que significa Madrina. 

La mayoría de nosotras recibimos una madrina cuando nacimos y cuando nos bautizaron. La madrina tradicional era la mujer que se comprometía a cuidarte espiritualmente y también físicamente si algo le sucediera a tu madre. Es una tradición que viene del catolicismo antiguo. También puedes tener madrina de confirmación, de quinceañera, de tu primera comunión y de matrimonio

Muchas de nosotras, aunque ya no seamos católicas, seguimos con la costumbre de tener madrinas y comadres porqué estas relaciones nos dan mucho apoyo, comprensión y cariño. Nos enriquezan nuestras vidas.

¿Tu tienes madrina?  Ojalá que sí. Yo tengo una de 85 añitos que sigue su vida llena de energía en Nueva York.  También he tenido varias madrinas al largo plazo de mi vida. Hasta escribí un libro sobre mis experiencias con mis madrinas.  Su título es Las Madrinas: Life Among My Mothers (Tres Chicas Press).  En español Las Madrinas: Mi vida entre mis madres. 

Bueno, espero que tu tienes el privilegio de tener una madrina en tu vida, pero si no, ¿cómo puedes conseguir una? 

Me interesa tener una conversación sobre esto porque es una tradición latina muy importante a preservar.  Tenemos que asegurarnos de seguir con esta tradición tan bonita y necesaria. ¿Cómo lo logramos? ¿Cómo lo logramos para que sea una herencia para nuestras hijas y nietas?  

 

Tu Madrina Interior

Otra idea que quiero explorar contigo es este concepto de tener una madrina interior, o sea, que la traigas por dentro de ti.  Ahora se lee y se oye mucho sobre la sabiduría interior. Esto quiere decir que te confías en ti misma. Que le tienes confianza a tu intuición. O que le tienes fé a un poder espiritual bondadoso que te guíe.  Todos estos conceptos describen el acto de buscar dentro de ti un aspecto sabio y poderoso. Pero ponte a pensar de la posibilidad de fomentar una relación con una madrina interior. ¿Qué te parece? ¿Cómo fuera esto?

Natalie Goldberg, una escritora y maestra de escritura de Taos, Nuevo Mexico, nos comparte un concepto que la servido a ella.  Le llama la “sweetheart” – algo como su “cariño.” Nos dice que muchas veces los escritores tenemos una presencia negativa y criticona dentro de nuestra mente. Siempre nos da mensajes negativos.  Nos dice cosas como, “No sirves para nada. Escribes mal.” Pero Goldberg decidió crear una relación interior con su “sweetheart.” Y la “sweetheart” le dice, “Tu sigue escrbiendo…vas bien”.

En mi opinión la “sweetheart de Goldberg es una madrina interior.   

Igual, Robin Scritchfield, autora de Body Kindness habla sobre tener una cuidadora interior.  (Inner Caregiver). Esta cuidadora interior te da consejos buenos sobre tu salud, y sobre cómo ser buena con tí misma.  Tuve un momento ¡Aja!. Y eso fue cuando realizé que su “Inner Caregiver” es una especie de Madrina Interior.

Así que llámale – Ada Madrina, Tu Guía, Tu cariño, Nuestra Señora de Guadalupe, o lo que tu quieras, pero tu también puedes tener una Madrina Interior.

En De Las Mías, afirmamos nuestra cultura y nuestro poder por ser Latinas. Queremos seguir afirmando nuestras relaciones con nuestras madrinas, comadres, familias y comunidad. 

Tenemos varias expertas y consejeras en nuestro equipo que tienen mucha experiencia, educación y sabiduría y a ellas también les llamamos – Madrinas. 

Madrina Malena es nuestra nutricionista.  Madrina Lori es la chef de nuestra cocina.  Madrina Yoli nos ha dado muchos consejos sobre cómo ser más activas. 

Asi como hay madrinas actuales en tu vida real, y expertas consejeras, también podemos explorar el concepto de la Madrina Interior. ¿Qué te parece?  ¡Díme lo que piensas sobre este tema! 

Asi que para comenzar, te invitamos a explorar este concepto de la Madrina Interior. 

Revisa las palabras que usaron las comadres en Albuquerque para describir a sus madrinas. 

Respetuosa,  Buena Consejera, Amgia de confianza, Amorosa, Responsable, Sabia, Segunda Madre, Alenta, Paciente, Cariñosa, Un buen ejemplo a seguir.

Si tu tuvieras una Madrina Interior, ¿cómo fuera ella?

Contesta estas preguntas:

  • ¿Cómo se llama tu Madrina Interior?  (Ponle nombre)
  • ¿Cómo te ayudaría a contradecir los mensajes negativos que tu misma te dices? 
  • ¿Cuáles palabras te dijera para darte apoyo?
  • ¿Qué consejo te daría para inspirarte a que comiences a cuidarte mejor?
  • ¿Cómo te saludaría en la mañana? (¡Buenos días, guapa!) 
  • ¿Cuáles palabras cariñosas te diría antes de dormir? (Buenas noches, Mija, que duermas con los angelitos.) 

Envíame tu relato sobre tu Madrina Interior: ana@delasmias.com. No tiene que ser largo el cuento. Nada más comparte tu experiencia con nosotras. Las primeras 10 cuenteras que me envíen su cuento, recibirán un regalito de mí – una copia de mi libro – Las Madrinas: Mi vida entre mis madres. 

 

¡Hola, Guapa!, ¡Hola, Sabrosa!, Edición No. 8: Healthy Habits, Spanish

Latina y Saludable

En De Las Mías nuestra filosofía es una de orgullo por nuestra comida, nuestra cultura y nuestros cuerpos. Esta es la manera que nos empoderamos para vivir una vida más saludable. No rechazamos nuestras costumbres ni nuestra manera de ser.  Nos aceptamos tal y como somos – todo el paquete – y así seguimos buscando el camino a la buena salud.

Los hábitos son los pilares de la vida y por eso en De Las Mías nos enfocamos en construir hábitos saludables.

Qué la vida saludable sea nuestra costumbre

Qué bonito fuera si pudiéramos vivir nuestras vidas en una manera saludable, como de costumbre. Nuestro camino no se trata de ir al país de los skinny jeans. Se trata de hacer cambios saludables poquito por poquito, siempre con la confianza que vamos a un destino sano y saludable.

Ya basta con las dietas

De Las Mías no es un Club de Dieta, porqué las dietas no funcionan.

Aunque no seamos un Club de Dieta, buscamos una solución sana y moderada al sobrepeso. Somos latinas, y nos queremos sentir guapas y atractivas, pero también sanas y fuertes.

Deja de ponerte en dieta

El dilema del sobre peso tiene solución. Pero repito que ponerte “en dieta” no es la solución. Sé que no me crees así que sigue leyendo…

“¿Tomarías un medicamento que ha fracasado el 95 por ciento del tiempo? Esa es la tasa de fracaso de la mayoría de las dietas tradicionales”. Eso es lo que Rebecca Scritchfield, una dietista licenciada, y autora de “Body Kindness” declara en su libro.

Imagínate, ¡Mujer! Gastamos miles de millones de dólares al año en dietas que no funcionan.

Buscamos la forma mágica de bajar de peso, la dieta mágica…Pero la dieta mágica no existe.

Lo que sí existe es una manera moderada y positiva de llegar a nuestros metas de vivir una vida saludable.

Aquí va: Primero, deja la dieta. Segundo, agrégale el amor propio y el hecho de aceptarte tal y como eres. Tercero, comienza a tomar pequeños pasos saludables y que se te conviertan and hábitos saludables.  Y así formando los buenos hábitos vas a llegar a tu destino de la buena salud. Paso por paso te vas a sentir mejor y vas a lucir mejor. Con el tiempo si sigues tu camino vas a llegar a un peso natural para ti.

Esta técnica te ayudará a construir los hábitos sanos y saludables que te van a durar toda la vida. Si tu dominas estos buenos hábitos poco a poco, vas a sentirte cómo una Super Mujer – Super Poderosa.

Nuestros hábitos y nuestra identidad

Otro concepto que estuve estudiando es de James Clear, autor de “Atomic Habits.” El conecta los hábitos con la identidad personal. Clear declara que para cambiar hábitos, necesitas “integrar” el nuevo comportamiento como si fuera parte de ti. Tiene que formar parte de tu identidad, de lo que eres y de cómo te expresas.

Me acordé de algo que me pasó hace muchos años, cuando mi profesora de escritura, Miriam Sagan, me dio un buen consejo sobre ser escritora.

Quería yo lanzarme como escritora de cuentos y le dije que me preocupaba que nunca me convertiría en escritora porque nunca me iban a publicar mis cuentos. Y me contestó, “Cariño, una escritora no es alguien que se publica. Una escritora es alguien que escribe”.

Al principio, no lo entendí. “No estoy segura de lo que quieres decir”, le dije.

Ella dijo: “La manera de convertirte en una escritora es hacer lo que hace una escritora. Si quieres ser escritora, escribe”.

Desde ese entonces me llamo Escritora. Y sí, se han publicado bastante mis cuentos, pero publicar no me convirtió en escritora. Escribir me convirtió en escritora. Primero tuve que ser dueña de mi identidad como escritora y luego hacer lo que hace una escritora.

Mi hija es otro buen ejemplo. Sada es bailarina. Su identidad está envuelta en ser bailarina. Ella baila. Cuando no baila, no se siente como sí misma. Y eso es porque ella no está haciendo lo que hace una bailarina: bailar.

La ciclista monta su bici. La cocinera cocina. La escritora escribe. ¿Entiendes el rollo?

Ahora, hablemos de nuestra identidad como latinas. ¿Qué haces como latina que te hace latina? Piénsalo. Estoy segura de que puedes darnos ejemplos. ¿Cómo te latinas?

¿Eres Mujer Saludable?

Yo me identifico como Mujer Saludable.  Es parte de lo que soy y de lo que hago. ¿Estoy en el “peso ideal” de acuerdo con las cartas de IMC? No. ¿Como donuts? Sí. De vez en cuando. Con un cafecito por favor.

Aunque me coma unas cuantas donuts de vez en cuando, yo me sigo identificando cómo una Mujer Saludable. Y eso es por lo que hago todos los días. Todos los días, como frutas y verduras. Salgo a pasear en mi bici. Doy mis buenas caminatas. Duermo bien. Bebo mis 6 vasos de agua a diario. Esos hábitos son parte de lo que me hacen sentir como Mujer Saludable. Ser saludable es parte de mi identidad. ¿Lo hago todo el tiempo? No. Pero puedo decirte que estos son mis hábitos diarios, mis costumbres. Estos son los hábitos que me convierten en dueña de mi identidad como Mujer Saludable.

Una palabra de precaución sobre las etiquetas y la identidad: Hay tanta investigación que declaran los problemas de salud que los latinos enfrentamos. Estos problemas de salud son reales, pero no son, ni deben ser, parte de nuestra identidad. Por ejemplo, tener diabetes no te convierte en “Una Diabética” – tienes diabetes, eres una persona con diabetes pero tú, querida, no eres Una Diabética.

Declara que quieres identificarte cómo Mujer Saludable. Haz lo que hace una Mujer Saludable. Hazte dueña de esta identidad. (Y no dejes que nadie te dé una identidad que no quieras.)

¿Qué te hace sentirte cómo Mujer Saludable?

¡Dime! ¡Ahora, hazlo!

Comienza hoy y sigue poco a poco.

¡Paso por paso se llega a lejos!

 

References: 

Atomic Habits: An Easy & Proven Way to Build Good Habits & Break Bad Ones

Book by James Clear

October 2018

Penguin Random House

 

Body Kindness: Transform Your Health from the Inside Out–and Never Say Diet Again

Book by Rebecca Scritchfield

December 2016

Workman Publishing

 

 

 

¡Hola, Guapa!, Edición No. 4: Reflection, Healthy Body, Spanish

¿Debo bajar de peso?

¿Debo bajar de peso?

¿Cuántas veces te has hecho esta pregunta? En De Las Mías, nos gustaría que reformularas la pregunta y que te preguntaras:  “¿Debería cuidarme mejor?” Si aún no lo has hecho, lee mi historia, Sobre todo delgada. Esta es una historia personal sobre lo que puede pasar cuando te dedicas a ser, “Sobre todo delgada”.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Tal vez tu médico te ha dicho que necesitas bajar de peso para salir de la zona de peligro.  (Diabetes, enfermedades cardíacas, presión arterial alta, algunos tipos de cáncer) Tal vez ya tienes prediabetes. Tal vez tu mamá y tu abuela ya tienen diabetes y tú no la quieres. Tal vez tu novio hace comentarios sobre el cuerpazo de otra mujer y ella pesa 30 libras menos que tú. Tal vez tus jeans son demasiado ajustados y no te sientes bien en ellos. Tal vez quieres parecerte a la J. Lo Tal vez miraste tu IMC.  (BMI en inglés.)

Logrando un peso más saludable y natural

Hay muchas razones, y algunas de ellas son buenas razones, por las que es importante llegar a un peso más saludable y natural, pero etiquetarte a tí misma, comparar tu cuerpo con el de las demás y seguir una dieta de privación loca no te va a llevar allí. Esa es una de las razones por las que estamos abandonando el uso del IMC como una medida de peso saludable.

De Las Mías dejamos de usar el IMC – BMI para evaluar tu peso  

Tradicionalmente, el IMC   – BMI en inglés – se desarrolló como una forma de evaluar si alguiennecesitaba bajar de peso. Por más de 100 años se ha utilizado como una forma de ayudar a evaluar si las personas están en la categoría de “peso saludable”.   El índice de IMC es simplemente un número basado en tu peso y tu altura.   Durante más de 100 años, la premisa general del IMC ha sido que cuanto más alto es tu IMC, más gordura tienes en tu cuerpo. Pero a medida que ha pasado el tiempo, los científicos se han dado cuenta de que el IMC en realidad no mide el porcentaje de grasa, músculo o hueso en el cuerpo. Un artículo reciente en el New York Times hace un gran trabajo al explicar cómo se ha utilizado el IMC en el pasado y cómo puede ser útil o perjudicial. Por ejemplo, afirma que las medidas de IMC a veces son útiles en la investigación de la salud del peso.   Y, de hecho, nosotras hemos utlizados medidas de IMC en nuestra propiainvestigación patrocinada por el Instituto Nacional de Salud – NIH. Usamos esa medida para observar los datos relacionados con la salud del peso y la construcción de hábitos saludables.

Un cambio importante

A través de nuestro jornada en ayudar a las latinas a vivir una vida más saludable, hemos llegado a reconocer  que tan inútil pueden ser las etiquetas de IMC para ayudar a las mujeres a ser más saludables.  Así que de hecho, hemos decidido no usar el IMC como una herramienta para evaluar si las mujeres tienen un peso saludable. En De Las Mías creemos que si fomentamos el amor propio y practicamos el autocuidado llegaremos a una vida más sana y equilibrada. Creemos que con el tiempo estos cambios conducirán un peso más saludable y natural para nuestros cuerpos únicos y hermosos. Te animamos a que te cuides mejor y desarrolles hábitos saludables.  Con el tiempo esta es la forma más segura de llegar a un lugar más saludable. Cada vez más investigaciones han demostrado la efectividad de este enfoque. Felizmente no estamos solas con esta filosofía. Nos encanta el trabajo de la Dra. Linda Bacon, autora de Health at Any Size. Su trabajo innovador en el campo de la salud del peso está muy bien alineado con el nuestro.  Bacon y sus colegas han llevado a cabo varios proyectos de investigación bien diseñados que llegan a esta misma conclusión: si deseas alcanzar un peso saludable y natural, tu mejor opción es centrarte en aceptarte a ti misma y en dedicarte a cuidarte mejor. El trabajo de la Dra. Bacon, al igual que el trabajo de De Las Mías, es sacarte de la “mentalidad de pérdida de peso” y llevarte a la “mentalidad de buscar la salud y la felicidad”.  (1)

Con esa filosofía en mente desarrollamos las Herramientas De Las Mías para una Vida Saludable

Te invitamos a explorar la App de De Las Mías para obtener excelentes herramientas para aprender a cuidarte mejor y llevar una vida saludable. Una de las herramientas recomendadas para una alimentación saludable es nuestro Plan de comer saludable.

¿Qué es un Plan de comer saludable?

Cuando quieres que algo suceda, y quieres que dure, necesitas un plan. Comer saludablemente no es excepción. ¡Tenemos unos cuantos consejos fabulosos de la madrina Malena, nuestra nutrióloga! Ella nos dice que un Plan de comer saludable es lo que nos dará los nutrientes que necesitamos para llevar una vida sana y saludable. Haz clic aquí para ver el Plan Saludable de la madrina Malena. Como latinas, sabemos que la no sólo alimenta nuestro cuerpo, sino que también nuestro espíritu. Tenemos una gran colección de platillos mexicanos saludables de la cocina de la madrina Lori. Lori y Malena son nuestro dúo dinámico- las llamaremos ¡Las Madrinas en La Cocina! Vas a adorar preparar y disfrutar estos alimentos deliciosos, nutritivos y de afirmantes de nuestra cultura.

¿Actividad física?

¡Si! El Instituto Nacional de Salud – NIH – en los EEUUS recomienda hacer actividad moderada a vigorosa por lo menos 30 minutos al día, cinco días por semana. Moderado quiere decir: Caminar, andar en bicicleta a menos de 10 millas por hora, trabajar en el jardín, bailar, hacer aeróbicos en el agua, o jugar en el parque con tus hijos o nietos. Vigoroso quiere decir: Correr o trotar, caminar rápido, andar en bicicleta rápido, hacer trabajo pesado en el jardín, nadar con más fuerza en la alberca o hacer deportes como basquetbol o fútbol. En De Las Mías, ¡queremos que AMES A TU CUERPO! ¡Muévelo! ¡Báilalo! Camínalo, paséalo en bicicleta. ¡Corre! Haz un jardín! Y por favor, siéntete orgullosa de él. ¡Deja de comparar tu cuerpos con el de las demás. Muévete tanto como puedas, por lo menos cinco días a la semana por 30 minutos al día y concédete un gran ¡Eso! Así, ¿cuál es la mejor forma de llegar a un peso sano y natural? Poco a Poco. Sigue un plan saludable de alimentación que sea disfrutable y delicioso. Mueve tu cuerpo en una forma que afirme el amor que tienes por ti y tu deseo de ser saludable y fuerte. El camino a una vida sana y saludable de De Las Mías es una forma divertida, saludable y afirmante.  Tenemos todo lo que necesitas para tu jornada. ¡Acompáñanos! ¡Únete a De Las Mías hoy mismo! ¡Unidas por una vida saludable!

¡Hola, Guapa!, Edición No. 8: Healthy Habits, Healthy Body, Healthy Comadres, Spanish

¡Cuídate, Mujer! Self-Care and the Modern Latina

How many times do you say “¡Cuídate, Mujer!” to your amigas and comadres?

How many times do you hear them say it to you? I hear it a lot. My comadre, Liz, almost always ends our phone calls with, “¡Cuídate, Mujer!”

The Age of Self-Care

Everyone is talking about Self-Care right now. And that’s a good thing, Comadres. 

How are you doing when it comes to self-care? Latinas are famosas for putting everyone else first. We put ourselves last. Siempre estamos cuidando a somebody else. 

At De Las Mías, we are all about inspiring you to take good care of you.

In the days of our mothers and grandmothers, when you heard some Chismosa say “ La Fulana se cuida muy bien,” it meant she had her hair and nails done. “Se cuida bien,” meant she took care of her looks and wore a girdle. Maybe she went out and bought herself new shoes or an outfit. 

For us, self-care means much more than a mani-pedi. It means genuinely taking care of your mind, body, and soul.

Physical Activity & Taking Care of Your Body

What I’m talking about today, though, is for you to think about self-care in the context of taking care of your body.

Right now, take a moment and ask yourself, “How do I take care of my body?”

Make a list. 

Does moving your body get on that list?

If you are like most Latinas, even if you know that moving that cuerpazo of yours is key to self-care, you probably don’t do it. No tienes tiempo, ni ganas. But because we want you healthy and poderosa, we want you to stop and think about taking care of your body as a vitally important part of being a healthy Super Mujer!

Here are some research-based facts to consider:

  • The U.S. Department of Health and Human Services recommends that adults ages 18 to 64 get 150 minutes of moderate activity per week. That’s about 30 minutes a day for 5 days.
  • Only 23% of all American adults meet these guidelines.
  • By some estimates, only 9% of Latinas meet these guidelines.
  • Almost half of Latinas in the U.S. report never engaging in any leisure time physical activity.

Here’s the good news: Research shows that Latinas who know others who exercise are much more likely to exercise themselves. ¡Así que dale gas, Mujer! And start hanging out with those ladies who go for walks, or Zumba, or to the gym, or dance in front of the mirror when no one is watching!

Move for 30 Minutes a Day

If you are using our Healthy Lifestyle Checklist, you will see that “Move for 30 minutes” is right there on the list for you to check off every day. 

Move for 30 minutes a day. It is one of the healthiest habits you can practice. And it doesn’t have to be hard. Here are some simple ideas:

  • Break it up in 10-minute chunks. My comadre Mary with diabetes goes for 10 minutes after each meal. This helps lower her blood sugar and makes her feel great.
  • Go for two 15-minute walks, like I do with my dog. One in the morning, one in the afternoon. Remember, it doesn’t have to be all at once.
  • Call your comadre and go for a walk n’ talk! Come on, you know you want to. Walking and talking with your comadre is good for the body and the soul!
  • Find a physical activity that gives you joy and do it for 30 minutes every day!
  • Anímate and go to Zumba! Dancing to Latin tunes is so much fun! I haven’t made it the full hour yet, but so what? I feel great when I go and the music is great! 
  • Get a bike! Go for a bike ride. It’s the closest thing to flying!
  • Take a yoga class. It doesn’t have to be from a fancy studio. Check out the local YMCA or rec center. There are lots of on-line resources for yoga too. Try one!
  • Dance to the music in your own living room. Dance with your kids! 
  • Clean the house! Do it for 15 minutes at a time. Mopping is good exercise and so is vacuuming.
  • If you sit in front of a compu all day, get up every hour and walk for 5 minutes.
  • Take the steps instead of the elevator. Park your car further away from the store so you can add a few steps.

The Benefits of Physical Activity

Research proves that the benefits of physical activity are great:

  •       Prevent chronic diseases such as heart disease, cancer, and stroke (the three leading health-related causes of death)
  •       Help manage your weight
  •       Make your muscles stronger
  •       Improves your mood
  •       Promote strong bones, muscles, and joints
  •       Condition heart and lungs
  •       Build overall strength and endurance
  •       Improve sleep
  •       Lower your chances of depression
  •       Get more energy
  •       Build your self-esteem
  •       Relieve your stress
  •       Increase your chances of living longer

Sources:  Centers for Disease Control, U.S. Department of Health and Human Services

¡Hola, Guapa!, ¡Hola, Sabrosa!, Edición No. 4: Reflection, Spanish

Latinas, el centro de la familia: Autocuidado para la supermujer

Las latinas somos el pilar principal que sostiene a la familia.  Somos la clásica Supermujer que hace todo. Somos supermamás, superabuelas y supercuidadoras de nuestros padres, tías y tíos que están en su tercera edad.

Como madres, siempre se espera que tomemos el buen camino. Nos hacemos cargo de nuestras familias y estamos orgullosas de ello. Nos sacrificamos haciéndolo: compramos, guisamos y servimos los frijoles.  Nos aseguramos de que nuestros hijos, parejas y padres mayores estén sanos y salvos.

A las latinas se les conoce como el centro de la familia. Hay varios estudios científicos que comprueban que las latinas toman la mayoría de las decisiones de atención médica de la familia; tomamos las grandes decisiones económicas, como por ejemplo, cómo se gasta el dinero, dónde se compra la comida y la ropa de la familia. Decidimos cómo educar a nuestros hijos, a qué escuela mandarlos, cómo disciplinarlos y cómo cuidar de nuestros viejitos.

Estamos en el todo de la familia. Ser la mera mera y el Centro de la familia es un paquetón. Pensemos en esto: Si somos el centro de la familia, ¿qué pasa si el centro se descompone? (Pista: Cuando el centro se descompone, nos lleva la tiznada. Y estoy siendo educada, pues hay una palabra que lo describe mejor en mi Chingonario).

Este artículo es el principio de lo que espero sea una conversación sobre cómo cuidarnos a nosotras mismas mientras que cuidamos a los demás: desde la cuna hasta la tumba.

 

 

Éstas son algunas cosas que debes considerar al verte como el centro de la familia.

  1. ¿Cómo te cuidas? El autocuidado es fundamental cuando estás cuidando a los demás. A ver, rápidamente, haz una lista de 5 cosas que haces para cuidarte.
  2. Si no llegaste a 5, haz una lista de 5 cosas que deseas  hacer para cuidarte mejor. Escríbelas y pégalas en el refri o en tu espejo, en algún lado donde puedes acordarte que tu propio cuidado es importante. Recuerda: ¡la contemplación es el primer paso hacia la acción!
  3. Aquí les compartimos algunos consejos básicos de autocuidado:
    • ¡Tus mañanitas! Piensa en un día en el que te sentirías feliz y relajada. ¿Cómo sería ese día? ¿Cómo empiezas tu día? Una amiga, Roni, que vive en Tucson, siempre empieza su día con una taza de té en cama, leyendo su lectura inspiradora favorita. Se levanta 30 minutos antes que los demás y se hace su taza de té y regresa a la cama.  Escucha música tranquila, lee un párrafo o dos de su librito y medita 5 minutos. Me cuenta que ese ritual matutino es fundamental para que empiece bien su día. ¿Qué pequeños momentos puedes crear en la mañana para sentir que empiezas tu día bien? ¿Cómo sería tu Ritual Matutino?
    • Tu bienestar físico. ¿Sabías que la mayoría de nosotras las latinas no somos físicamente activas? Podrías decir, “Pues si estuvieras en mis zapatos, ¡tú tampoco serías muy activa!” Y puede que tengas razón, pero piensa cómo le puedes agregar 20-30 minutos de actividad a tu día. ¿Puedes echarte una caminata de 15 minutos durante tu break del trabajo o tu hora de la comida? ¿Puedes empezar a estacionarte un poco más lejos del super para que camines un poquito más? ¿Qué pequeñas medidas puedes tomar para que puedas mover más tu cuerpo?
    • Tus verduras. Come tus verduras, tus granos integrales y frutas. Tenemos una herramienta increíble en la app de De Las Mías: Nuestra Lista de Vida Sana. Si no te estás cuidando, seguramente al principio, no vas a marcar todo lo que está en la lista, pero ¿qué tal si empiezas con tus verduras? ¿Qué tal si te comes una ensalada a la hora de la comida todos los días? ¿Y si te comes una fruta o nueces de snack en vez de algo crujiente con demasiada sal y grasa? ¡Empieza a avanzar con tu lista de vida sana! ¡Vales la pena!
    • Tu ritual a la hora de acostarse. ¿Qué tan bien duermes? ¡El sueño es muy importante para la roca de la familia! ¡Tiene que estar descansada y lista para empezar el nuevo día! Estos son algunos rituales de noche que puedes intentar:
      • Si puedes, acuéstate a la misma hora todos los días.
      • Evita estar frente a una pantalla 30 minutos antes de acostarte.
      • Evita la cafeína en la noche.
      • Un baño calientito antes de acostarte siempre es rico.
      • No te acuestes demasiado llena ni con mucha hambre.
      • Mantén tu recámara fresca y oscura.
      • Si no puedes dormir, no estés dando vueltas. Párate y camina un poco o lee. Cuando te dé sueño de nuevo, regresa a la cama.
      • ¿Estás preocupada por algo? Escríbelo y ponlo en tu cajita de las preocupaciones. Ahí estará en la mañana cuando estés descansada y lo puedas resolver.
  1. Cuida a tus viejitos. Cuidar de los viejitos no es fácil, aunque los ames con todo tu corazón. Para poder cuidarlos, tienes que cuidarte a ti. Haz de cuenta que estás en un vuelo. Ponte el oxígeno tu primero.

Encontramos un artículo en inglés buenísimo del Mayo Clinic que da muy buenas recomendaciones sobre cómo manejar el estrés como cuidador. Prueba algunas de estas sugerencias y cuéntanos cómo te va:

  • Acepta ayuda. Prepara una lista de maneras en que los demás te pueden ayudar a ti, y deja que el ayudante escoja que le gustaría hacer. Por ejemplo, un amigo puede ofrecer llevar a la persona que cuidas a pasear un par de días a la semana. O una amiga o miembro de la familia puede ayudarte con algún encargo: ir al super o preparar la cena.
  • Enfócate en lo que puedes proveer. Es normal sentirse culpable a veces, pero entiende que nadie es un cuidador “perfecto”. Créetela que estás haciendo lo mejor que puedes y tomando las mejores decisiones que puedes en cada momento.
  • Establece objetivos realistas. Divide las tareas grandes en pasos más pequeños para poder hacerlos uno a la vez. Fija prioridades, haz listas y establece una rutina diaria. Empieza a decir que no cuando alguien te pida que hagas algo que te va agotar, como organizar fiestas de fin de año.
  • Busca apoyo social. Haz un esfuerzo y mantente conectada con la familia y amigos que te puedan dar apoyo emocional sin juzgarte. Aparta tiempo cada semana para conectar con tus amistades, aunque sea una caminata con una amiga.
  • *Conéctate. Busca recursos en tu comunidad sobre cuidado a mayores. Muchas comunidades tienen clases específicamente sobre la enfermedad que tiene tu ser querido. Pueden tener servicios de cuidado disponible como transporte, comidas a domicilio y limpieza.
  • *Únete a un grupo de apoyo. Un grupo de apoyo puede darte validación y apoyo, al igual que estrategias de solución de problemas para enfrentar situaciones difíciles. La gente en los grupos de apoyo entiende por lo que estás pasando. Un grupo de apoyo también puede ser un buen lugar para crear buenas amistades.

*Una nota importante sobre las dos últimas recomendaciones: la investigación muestra que en el cuidado de los viejitos, las latinas y latinos usan muy poco los servicios de ayuda que existen. Estos servicios generalmente son gratuitos y bilingües. Te recomendamos que contactes a tu iglesia o asistencia social local, como las Caridades Católicas, tu AAA local, Area Agency on Aging, y/o las clínicas de tu comunidad. ¡Busca lo que está disponible! ¡No lo hagas sola Comadre!

¡No es nada fácil ser Supermujer! ¡Cuídate, Mujer!

Cuéntanos qué haces para cuidarte. Comparte tu conocimiento con las demás para que aprovechen de lo que tú has aprendido.

 

 

Fuentes:

https://www.nielsen.com/us/en/insights/reports/2013/latina-power-shift.html

http://www.pewresearch.org/fact-tank/2017/09/18/how-the-u-s-hispanic-population-is-changing/

https://www.mayoclinic.org/healthy-lifestyle/stress-management/in-depth/caregiver-stress/art-20044784

Flores, et al. Beyond Familism: Ethics of Care of Latina Caregivers of Elderly Parents with Dementia. Health Care Women Int. 2009

¡Hola, Guapa!, Edición No. 5: Stress, Spanish

El estrés, el aguante y los remedios

 

Nosotras las Latinas venimos de una tradición indo-hispánica muy rica y diversa. Primeramente incluye el meztisaje y sus choques culturales, pero también su sabiduría y su magia espiritual. Claro que hubo y sigue habiendo adversidad, pero con esta adversidad también viene el conocimiento y el poder. Cargamos con este paquete heredado de nuestras abuelas, tías y madres. Lo traemos en la sangre y en el alma. Se lo pasamos a la siguiente generación en el ADN, y a través de nuestras tradiciones, memorias, historias, cuentos y prácticas.

Es poderoso aprender más sobre los efectos negativos del estrés en nuestras vidas e informarnos sobre la ciencia del estrés crónico. Al aprender sobre como nos puede afectar la salud, también podemos recordar la sabiduría de nuestras abuelas y bisabuelas y cómo ellas  sobrevivieron y salieron adelante a pesar de lo que sufrieron. Por que, Amiga, las Latinas sabemos sufrir. 

Dos conceptos se me vienen a la mente cuando digo la palabra – sufrir... Uno es el aguante y el otro son los remedios.

Aguantar es una de esas palabras que tiene mucho más sentido en español que en inglés. En inglés significa “tolerar”, “soportar”. Pero por generaciones, las latinas hemos estado condicionadas no solo a tolerar, pero a sufrur en silencio. La tolerancia al estilo “Calladita me veo más bonita”. Aguantar va de la mano con el silencio, y con el sacrificarse por los demás. Tú lo has visto en tus tías y abuelas, en tu mamá, esa dignidad estoica que surge del sufrimiento.

Me encantó asistir a la Conferencia #WeAllGrow Latina el año pasado y ver manadas de latinas jóvenes pasar con los letreros que anunciaban “Calladitas No More!” Algunas incluso tomándose selfies con el manifesto: “¡No más Calladitas!”

Las latinas estamos aprendiendo, creciendo y recuperando nuestra salud, nuestro poder y nuestra alegría. Como siempre — y como buenas latinas — hacemos esto, no solo para nosotras, sino también para nuestras familias. Ésta es una muy buena tradición latina que prometemos heredarle a las siguientes generaciones.

Así que el aguante, ese tan típico, de la latina tradicional ya va cambiando poco a poco, y eso me parece bien.  Tiene uno que saber aguantar, pero también tener un HASTA AQUI. (Esto lo dejamos para otra charla.) Pero el otro concepto que se me viene a la mente al explorar este lazo multi-generacional del aguante, es la tradición de los remedios.

Una tradicion tan poderosa como el aguante es la magia y el poder de nuestros remedios tradicionales.

Los remedios traen consigo la magia de la curación, de los milagros, de la fe y la esperanza. Todas traemos esos remedios en nuestro costal.  A recordarlos ahora mismo y a ponerlos en practica. Emprendí una búsqueda de remedios entre las mias, y aquí les comparto algunos de los que encontré en nuestra cajita de herramientas:

1. El Santuario. 

Generalmente asociamos la palabra santuario con una iglesia, como el Santuario de Chimayó en el bello norte de Nuevo México, pero también puedes hacer tu propio pequeño santuario en tu casa o en tu jardín. Aduéñate de un rinconcito en algún lugar de tu casa o jardín. Cuando hagas este lugar especial sagrado, puedes utilizarlo como un altar intencional para ayudarte a manejar el estrés. Tu recámara puede funcionar bien como santuario porque generalmente es el lugar más privado de una casa.

  •      Empieza por nombrarlo como un lugar especial al que puedes ir para tener un momento de tranquilidad. (¿A poco tu abuelita no tenía un altarcito en un rincón?)
  •      Coloca algunos objetos que tengan algún significado para ti. Una foto de tu papa si te inspira fortaleza o una de tu mamá si ésta te inspira fe.
  •      Pon una foto o un bultito de tu santito favorito, o de la Virgencita de Guadalupe, un rosario, o lo que sea que tenga un valor sagrado o un recuerdo positivo.
  •      Escoge una vela que sólo vas a prender cuando estés en el cuarto y colócala en una base segura, que no se queme (¡ya van dos veces que casi quemo la casa!)
  •      Pon unas flores. Un recipiente con agua bendita o un recipiente con agua que hayas bendecido tú.
  •      Pasa un rato en tu santuario todos los días o reconócelo cada vez que pases por dónde está.

Usa este lugar sagrado para liberarte de tu estrés, preocupación o miedo. Practica este remedio y verás que poco a poco irás encontrando un refugio mágico en este rinconcito.

2. Santuario de Visualización Creativa

Otra práctica de santuario que es muy linda y me ha dado mucho consuelo en tiempos difíciles es hacer un ejercicio de relajación profunda y agregarle una visualización creativa. Imagina un lugar especial dentro de tu mente al que puedes ir a sentirte tranquila y en paz. ¿Se te viene a la mente un jardín hermoso? ¿O un lugar especial para ir a ver el atardecer? Tal vez diste un paseo largo por la playa un día y te sentiste relajada y en paz. Tómate unos minutos y crea ese santuario especial en tu mente. Siente paz y refugio ahí y regresa cuando quieras.

3. Un Tecito.   

Las latinas tenemos una larga tradición de tomar tecitos. El té de manzanilla es el más común. ¡Hasta se lo damos a los bebés cuando tienen cólico, o para que se relajen! Tómate un descanso, hazte un tecito, siéntate y tómatelo. Mientras te lo tomas, trata de relajarte y “letigo”.

El té de tila es famoso por ser un té relajante, pero no lo tomes si estás embarazada o tienes algún problema del corazón. Si tienes cualquier condición crónica, siempre es bueno preguntarle a tu doctor si puedes tomar té de tila.

Otro de los favoritos es el té de azar. El té de azar era un clásico que se les daba a las jovencitas cuando se ponían nerviosas antes del gran baile. La vida es un gran baile comadres, así es que hay que fortalecerse.

Cualquier té de hierbas funciona. Hay muy buenos tés en los EE. UU. como el Sleepy Time, que funciona muy bien.

4. La Limpia. 

La limpia tiene diferentes significados para diferentes personas. La mayoría estaría de acuerdo con que una limpia es una depuración. Sería bueno que le preguntaras a tus abuelas o madrinas qué usan ellas para hacer una limpia, o si han hecho alguna en su vida. No todas las latinas practican esta tradición, pero la limpia básica que yo hago es simplemente comprar una buena salvia y quemarla un poco en un recipiente de metal o de cerámica. Es bueno ofrendarla a los cuatro vientos; ponte de cara a cada dirección y deja que el humo pase por arriba de tu cabeza. Después de difuminarla, puedes poner unas cuantas gotas de limón en un vaso con agua y rociar el ambiente con un atomizador. Este es un ritual muy sencillo que te puede relajar después de una discusión o después de que se vaya de tu casa una visita desagradable, o si sientes tensión o nervios a entrar a tu casa y quieres “limpiar el aire”. La cualidad que quieres tratar de lograr es intencionalmente dejar ir la tensión, el estrés y las malas vibras.

5. La veladora.    

Amamos las veladoras, pero tenemos que tener cuidado. ¿Les conté que casi quemo la casa en dos ocasiones? ¡Así es que sobre aviso no hay engaño, comadres! Venden unas veladoras muy lindas. “Te prendo una veladora” siempre significa que prenderás una vela para que se te cumpla un deseo. Así es que utiliza tus veladoras sabiamente. Yo ahora prendo la mía en la chimenea para que no haya falla y el único fuego que arda sea el de mi corazón. Nos encantan las veladoras clásicas de la Virgen de Guadalupe.

6. El Bubble Bath  

Soy latina y ahora abuela, así que les puedo decir que ésta vino de una viejita. ¡Me encanta tomarme un buen bubble bath! ¡Tómense un tiempito para ustedes, comadres! Cómprense unas ricas burbujas, pongan música relajante, un letrero de no molestar en la puerta del baño y ¡relájense! Este remedio es buenísimo para los dolores de espalda o si tiene los pies adoloridos de estar paradas todo el día en el trabajo.

¿Cuáles son algunos de los remedios que han probado y les han funcionado? ¡A compartir!

¡Hola, Guapa!, Edición No. 4: Reflection, Spanish

Relajación Profunda: Cómo manejar el estrés y ser una supermujer tranquila y sana

Cuando estamos estresadas — sobre todo cuando hemos estado estresadas o preocupadas por mucho tiempo — es importante cuidarnos y aprender formas para manejar el estrés para que no se convierta  en un problema de salud. Si leíste El estrés y cortisol ya sabes que existe evidencia científica que describe cómo los efectos del cortisol a largo plazo pueden causar problemas de salud, e incluso la acumulación de grasa en el centro del cuerpo — el síndrome de las lonjitas.  Resulta que las famosas lonjitas alrededor de nuestra cintura no es únicamente un problema cosmético. Hay una relación entre las lonjitas y el desarrollo de condiciones crónicas, como la obesidad, prediabetes, diabetes, problemas del corazón y presión alta.

En De Las Mías estamos llevando a cabo más investigación sobre los efectos negativos del estrés crónico, y conforme pasa el tiempo, seguiremos dándoles información actualizada, recomendaciones y técnicas de cómo manejar los efectos negativos del estrés crónico, o como empiezan a llamarlo los científicos, el estrés tóxico.

Una de las maneras más eficaces de sobrellevar el estrés tóxico es con la relajación profunda. La relajación profunda existe desde hace siglos. Tu abuelita la practicaba sin saberlo cuando rezaba el rosario todas las noches antes de dormir. Rezar el rosario ha sido un ritual de las mujeres latinas por siglos y apenas estamos descubriendo que, además de hacernos sentir más cerca a la Madre Santa, estábamos encontrando una forma — a través de la oración repetitiva — de relajarnos profundamente.   El “letigo” de hoy en dia – o “Letting Go” en inglés, es soltar las penas. Dejarlas ir es unas de las cosas más sanas que puedes hacer cuando estás muy estresada, y hay muchas maneras de hacerlo. Rezar el rosario es sólo una de ellas.

Al volverse más diverso culturalmente nuestro país,  vemos a más gente usando las cuentas de oración de otras culturas.  Puedes ver que algunas personas llevan puestas sus cuentas de oración en las muñecas. En Grecia tienen las cuentas komboloi, y las usan para calmarse.  ¡Mi amiga Julie tiene unas cuentas Griegas de amatista divinas! Yo tengo un hilo de cuentas de madera que uso en mi muñeca izquierda cuando estoy particularmente estresada. Me recuerdan que debo de respirar hondo varias veces al día y detenerme a disfrutar lo bello que son las rosas. También las uso para repetir la Oración de la Serenidad o incluso unos cuantos Aves Marías si me encuentro en situaciones difíciles.

Básicamente, la oración repetitiva, como el rosario, el recitar un mantra o la Oración de la Serenidad, nos lleva a un estado meditativo, de relajación. Este estado meditativo es una relajación profunda, y nos ayuda a  sobrellevar los efectos negativos del estrés.

Nosotras las nerviosas, las que no podemos quedarnos tranquilas, usamos la técnica de meditar caminando que les compartimos hace unas semanas. Tengo comadres que sienten el mismo beneficio cuando se ponen a tejer. Existen varios estudios que vinculan el tejido con beneficios para la salud, mejor memoria y como una manera de relajación profunda.

Encuentra tu propia manera de llegar a un estado de relajación profunda por lo menos una vez al día. Hay muchas apps móviles muy buenas que puedes instalar que te ayudarán a meditar, pero recuerda, el objetivo es el mismo: la relajación profunda.

¡Namaste, Comadres!

Les comparto una técnica que aprendí hace muchos años cuando trabajaba en la Universidad de Arizona, en el Centro de Artritis con personas que padecían dolor crónico:

  1. Encuentra un lugar tranquilo donde nadie te moleste en por lo menos 15 minutos.
  2. Siéntate en una silla en una posición cómoda, o en el piso, con tu espalda recargada en la pared.
  3. Respira profundo. Inhala por la nariz y exhala por la boca. Cierra los ojos y respira despacio y profundo.
  4. Repítelo. Haz por lo menos 5 respiraciones profundas y siente tu cuerpo relajarse.
  5. Deja ir cualquier tensión en tu cuerpo. (Letigo)
  6. Identifica dónde sientes tensión y dirígete ahí con tu mente y respira.
  7. Ahora, empieza con tus pies, ¿cómo se sienten? Relájalos. Dirige tu respiración hacia los pies y relaja los músculos.
  8. Ahora, sube a tus pantorrillas, relájalas; deja ir cualquier tensión que tengas en tus pantorrillas.
  9. Ahora sube, respirando profundamente en tus muslos. Relájalos.
  10. Sube a tus caderas, tu cintura y tu pecho. Respira lento y relájate.
  11. Continua subiendo hacia el cuello y muévete de adelante hacia atrás lentamente hasta que sientas los músculos de tu cuello relajarse. Sigue respirando lento y profundo.
  12. Ahora sube a la cara, tu boca, tu mandíbula, tu nariz, tus ojos y toda la cabeza. Deja ir cualquier tensión que sientas en el cuerpo.
  13. Ahora, regresa a tu espalda y trata de relajar los músculos de la espalda, los glúteos y atrás de tus piernas, hasta llegar a tus pies.
  14. Haz unas cuantas respiraciones profundas más.
  15. Quédate en esta posición de relajación unos minutos más. Cuando estés lista, abre los ojos
  16. Ahora, lentamente, párate y sigue tu día.

Hay otras maneras de lograr un estado de relajación profunda. Les compartimos anteriormente la técnica de la Visualización del Santuario en el Mapa de Visión. Hay muchas técnicas de Visualización Creativa que son divertidas y te relajan, pero esta técnica sencilla es un buen punto de partida.

¿Practican alguna técnica de relajación profunda? ¿Qué  les funciona mejor? ¡Compartan su conocimiento, Comadres!

Les deseo Paz, Comadres.

¡Buena Suerte!

 

 

Fuente:

Benson, Herbert. The Relaxation Response. 2000. Harper Collins

Riley, J., et al. The Benefits of Knitting for Personal and Social Wellbeing in Adulthood. Findings from an International Survey. Journal of Occupational Therapy. February 15, 2013. https://doi.org/10.4276/030802213X13603244419077

Gawain, Shakti. Creative Visualization: Use the Power of Your Imagination to Create What You Want in Your Life. 2002. Nataraj Publishing.

¡Hola, Guapa!, Edición No. 5: Stress, Spanish

El estrés y el cortisol: ¿Qué tienen que ver?

 

El estrés es la reacción de tu cuerpo al cambio. Esa es la definición más sencilla. Todo cambio es estresante. Cualquier cambio que requiera o cause que tu cuerpo o mente reaccione, es estrés. Todos padecemos del estrés. Podemos experimentar estrés por cualquier cambio en nuestra vida cotidiana, en nuestro ambiente, en nuestros cuerpos, pensamientos y sentimientos. Se podría decir que el estrés es inevitable. Los cambios buenos causan estrés y los cambios tristes y trágicos también lo causan.

Aunque el estrés es una parte normal de la vida, es importante entender los diferentes tipos y niveles del estrés.

Estar expuesta a periodos largos de estrés puede hacerle daño a tu bien estar, a tu salud, e incluso a tu habilidad de lograr o mantener un peso saludable.

Existen nuevos estudios sobre el estrés crónico. Los científicos le han empezado a nombrar “estrés tóxico”. El Dr. Thornburg, director del Moore Institute de la Universidad de Ciencias de la Salud de Oregón dice lo siguiente sobre el estrés tóxico: “El estrés tóxico, también conocido como estrés crónico, es el estar expuesto con frecuencia y por periodos prolongados a la adversidad. Esto puede ser en forma de abuso, negligencia, la exposición a la violencia o a excesivos problemas económicos.”

El Dr. Thornburg explica que cualquier tipo de estrés causa que se libere una cantidad de hormonas directamente al torrente sanguíneo. A corto plazo estas hormonas ayudan a que la persona enfrente una amenaza. Una de las hormonas que le ayuda a la persona a enfrentarse a la amenaza del estrés es el cortisol. Sin embargo, continúa explicando, que cuando una persona padece de estrés por largos periodos, el cuerpo produce demasiado cortisol y lo produce por mayor tiempo. Lo ilustra diciendo que es como que el “botón de alarma del cuerpo se atora en ‘encendido’.”

Otros estudios confirman que cuando los niveles de cortisol se mantienen altos durante el día, le cuesta al cuerpo adaptarse. Esta liberación prolongada de cortisol en el cuerpo está ligada a la acumulación de peso en la parte media del cuerpo, mejor conocida como “las lonjitas”. El tener ese peso extra en la parte media del cuerpo nos pone más en riesgo de desarrollar condiciones crónicas, como la diabetes y problemas cardíacos. Otra reacción que puede causar el cortisol es un aumento en el apetito y los antojos. No es un mito que el estrés te puede causar que quieras más Cheetos, papitas y chicharrones (¡es muy real!).

¡Esas son las malas noticias, Comadres! Pero las buenas son que, entre mejor manejemos el estrés, más probabilidades tendremos de protegernos de sus efectos negativos.

Como todo en la vida, el primer paso para solucionar el problema o lograr un cambio positivo es concientizarse.  El segundo paso es elaborar un plan para sobre llevarlo.

Les compartimos unos tips básicos para su plan de manejar el estrés.  Estos se pueden practicar poco a poco hasta que llegar a practicarlo todos los días:

  1. Aprende a reconocer las señales del estrés. Ponte atención. Pregúntate:  ¿Han habido muchos cambios en mi vida últimamente? ¿Me siento de mal humor, enojada o nerviosa? ¿Siento tensión en los músculos? ¿Estoy rechinando los dientes mientras duermo?
  2. ¿Estás comiendo por razones emocionales? ¿Tienes hambre física o emocional?
  3. Si has contestado que sí a estas preguntas, sigue esta práctica: Come bien. Come más verduras, proteína magra y granos enteros. Checa el artículo –  ‘A comer bien en 9 pasos’ .  Sigue este plan y te estarás cuidando bien.
  4. ¿Tienes antojo de comidas saladas, crujientes, grasosas o azucaradas?  Hazte un favor y saca esa comida de tu casa, escritorio, carro y/o debajo de tu colchón.
  5. Lleva un diario de comida o utiliza una de nuestras herramientas de la app de De Las Mías para llevar un récord de tu comida y tu estado de ánimo. Identifica patrones. ¿Comes más comida chatarra cuando estás estresada?
  6. Busca apoyo. Platica con tus comadres, amigas, hermanas o mamá para solucionar el problema.
  7. Haz un plan: escríbelo: si pasa esto… haré esto….  Si estás luchando contra un problema crónico, ayuda mucho estar preparada.
  8. ¡Mueve tu cuerpo, Muchacha! Ve a caminar. Baila como si no hubiera mañana. Haz el amor.
  9. Dormir es súper importante. ¡Échate un coyote!  Si no estás durmiendo bien, encuentra la clave para lograrlo. Busca ayuda profesional si la necesitas.
  10. Lleva un diario o escribe lo que sientes. Algunas personas sienten un gran alivio cuando llevan un diario. (Como cuando eras niña, ¿te acuerdas?) ¿Y qué tal si haces una caja de preocupaciones? ¡Yo tengo una! Si estoy preocupada por algo y no puedo soltar la preocupación, la escribo en un papelito y la meto en mi caja de preocupaciones. Es más fácil para mí dejarlas ir de esa forma. ¡Inténtalo!
  11. Aprende a practicar la relajación profunda. El respirar profundamente, el yoga, los estiramientos, rezar el Rosario, tejer, bordar, cualquier cosa que sabes hacer y que te genera paz.

Y por favor, Comadre, si te sientes desamparada o sin esperanza, y te sientes drenada, o has estado llorando o teniendo pensamientos tristes por más de dos semanas, busca ayuda profesional. Ve con tu comadre, un sacerdote, un pastor o una monja. Pide ayuda a una consejera, trabajadora social, doctora o enfermera. Dile a alguien, pero por favor, no sufras en silencio. Si en algún momento piensas en hacerte daño o a los demás, llama al 1-800-628-9454.

Fuentes:

Thornburg. https://www.ohsu.edu/xd/education/schools/school-of-medicine/departments/the-moore-institute/about/message-from-director.cfm

Torres. Nowson. Relationship between stress, eating behavior, and obesity. Nutrition. 2007 Nov-Dec;23(11-12):887-94. Epub

Harding, et al. Psychosocial stress is positively associated with body mass index gain over 5 years: evidence from the longitudinal AusDiab study.Obesity (Silver Spring). 2014 Jan;22(1):277-86. doi: 10.1002/oby.20423. Epub 2013 Jun 13.

https://www.nimh.nih.gov/health/publications/stress/index.shtml

Epel ES, et al. Stress and body shape: stress-induced cortisol secretion is consistently greater among women with central fat. Psychosom Med 2000 Sep-Oct;62(5):623-32.

¡Hola, Guapa!, Healthy Body, Spanish

Cómo manejé los Baby Blues

 

Tener un bebé es una experiencia sumamente emocional, con muchos altos, y para algunas de nosotras, unos bajones bastante fuertes. Algunas dirían que es hasta estresante. Con todas esas hormonas que invaden nuestro cuerpo, a veces podemos llegar a sentir que no tenemos mucho control de nuestras emociones.

A principios de año nació mi hija. Es la primera, y como muchas mamás primerizas, pensé que sabía lo que me esperaba. Leí todos los blogs y libros y escuché todo tipo de podcasts, pero para lo único que no estaba preparada era para la montaña rusa de emociones. Es decir, no esperaba sentir los baby blues.

Inmediatamente después del parto empecé a sentir altibajos emocionales muy fuertes, estando en un momento furiosa y al siguiente en una apatía total. Somos muy chillones en mi familia. Además, yo soy de la idea de que es necesario echarse una buena lagrimeada de vez en cuando. Pero una semana después de la llegada de la bebé, lloraba todos los días. Estaba extremadamente abrumada y sentía grandes cambios emocionales: iba de 0 (normal) a 10 (ira/llanto) en cuestión de segundos. En medio de la noche, me preguntaba por qué la gente quería tener bebés, y me juraba a mí misma que no volvería a tener otro. Cuando llegó mi mamá con una olla de albóndigas y no me emocioné, supe que algo estaba mal.

Eso no era normal en mí. Sin embargo, a 80% de las mujeres les dan los baby blues y hasta 20% sufren de depresión posparto. (Los baby blues son sentir melancolía o tristeza por unas cuantas

semanas después de dar a luz, pero a veces puede ser depresión actual – a esta

condición se le llama depresión posparto. Es importante reconocer la

diferencia.)

Mi esposo lo describió como si me hubieran apagado las luces. El me ve como una mujer fuerte y centrada, que ha sabido sobrellevar las olas de la vida. Soy una persona fuerte y me adapto bien a los cambios de la vida. Pero en esas primeras semanas después del nacimiento de mi hija, no supe cómo lograr el equilibrio. No me reconocía.

Fue mi esposo quien me animó a buscar a mis amigas y compartirles cómo me sentía. Me alentó a llamar a mis amigas con hijos para hablar con alguien que entendería por lo que estaba pasando. Y eso me ayudó, pero ante la enorme magnitud que es la maternidad, me sentí completamente abrumada. No tardó mucho en sugerir que buscara ayuda y hablara con una terapeuta.

Encontré a una consejera familiar certificada y especializada en la transición a la maternidad. Mi primera sesión fue a las 5 semanas de haber parido y fue una liberación absoluta. Le compartí lo que estaba sintiendo, todas las emociones y las frustraciones, la culpa, la sensación de estar completamente abrumada. Al terminar la hora, sentí que me había quitado un gran peso de encima.

No se trató únicamente de hablar de mis sentimientos y experiencia lo que me ayudó. Me dio información específica y útil que me ayudó a entender por lo que estaba pasando. Me dijo que hay tres causas principales de los baby blues, aparte de los cambios hormonales y químicos:

  1. La privación del sueño
  2. La falta de actividad física
  3. El aislamiento social

Me dijo que si lograba abordar estas causas, me ayudaría considerablemente a manejar mis baby blues.

Privación de sueño

Esto es complicado para la mayoría de los padres. Algunos tienen la suerte de que les toquen bebés que duermen todo el tiempo. Para el resto de nosotros, son 20 minutos aquí y allá, y estar despiertos cada hora y media en la noche para comer. En general, los humanos necesitamos por lo menos 5 horas de sueño corrido para estar en forma. Y para la mayoría de las mamás primerizas, eso no pasa. El consejo común es dormir cuando duerme el bebé, lo cual es genial en teoría, pero en la práctica para mí fue casi imposible. Basta con decir que no hubo mucho que pude hacer al principio con respecto al sueño.

Falta de actividad física

Me hicieron cesárea así que no pude moverme mucho. Además, tuve un recién nacido cuando hacía frío afuera, y estaba súper nerviosa por los gérmenes las primeras 8 semanas. No fue hasta dos semanas después del parto que las matronas me dieron luz verde para sacar a los perros a caminar dos cuadras. Normalmente saco a los perros dos veces al día por 30 minutos, ¡así que mi primera caminata posparto por la cuadra estuvo increíble! No me importó que estuviera lloviendo. ¡Estaba afuera, en el mundo! Y esa pequeña caminata me animó muchísimo ese día.

A las 6 semanas posparto, me dieron de alta para volver a bailar y ¡ese fue un punto de inflexión! Me medí en mi primera clase. No bailé con todo. Pero esa hora de estar en mi cuerpo, me hizo volver a ser yo misma. Poco a poco volvimos a los paseos con los perros e iba a bailar cuando podía. Tomé una clase de yoga posparto increíble que me enseñó cómo endurecer mi centro y fortalecer el suelo pélvico.

Aislamiento Social

Esto fue lo más difícil para mí. Soy una persona sumamente social. No me di cuenta lo aislante que es tener un recién nacido. Mucha gente no sabía si o cuándo estaba bien buscarme o pasar a visitar. Pensaban que estaba muy ocupada o que no quería compañía. No podían estar más equivocados. Necesitaba tener gente a mi alrededor. Necesitaba hablar con amigos; saber qué pasaba fuera de mi casa.

Me di cuenta que necesitaba tomar las riendas. Busqué a mis amigas y les pedí que me acompañaran en mis paseos o que nos viéramos para tomar un café. Les decía que no me molestaba en lo absoluto que me textearan o llamaran de manera espontánea.

También les compartí a mis amigas lo que viví con los baby blues. Les dije que necesitaba su apoyo y lo que podían hacer para ayudarme.

Ahora que mi hija es más grande, duerme 6 horas cada noche; ¡nunca me imaginé lo emocionada que me haría dormir 5 horas corriditas! Regresé a mis clases de baile y empiezo a sentir que recupero mi fuerza, pero ha sido difícil. Todavía no vuelvo a ser la misma de antes de embarazarme, y está bien. Decidí ser generosa conmigo misma. Tal vez me tome un año o un poco más para que me vuelva a sentir igual de fuerte, flexible y tener la resistencia física que tenía antes del embarazo. El aislamiento social es algo que todavía tengo que superar. Somos los primeros de nuestro círculo de amigos en tener un hijo, así que todos estamos tratando de entender lo que significa. Y me di cuenta que tengo que cuidarme y pedir lo que necesito, por lo cual debo de ser más proactiva y juntarme con mis amigos.

Espero que mi experiencia ayude a otras mamás. Es importante cuidarnos para poder ser mejores madres. Y es importante ser generosas con nosotras mismas. He aprendido a no ser tan dura conmigo misma, a fomentar la aceptación, ser más paciente, encontrarle el lado chistoso al asunto y pedir ayuda cuando la necesito.

NOTA: Si crees que padeces de baby blues o depresión posparto, habla con tu doctor. Este blog simplemente sirve para concientizarnos y compartir lo que me funcionó en mi situación específica. Cada situación es diferente. Habla con tu doctor y él/ella te puede proporcionar los recursos para ayudarte.