Encontrar una actividad física que te traiga alegría

Recuerdo cuando mi mama iba a cumplir 50 y atravesaba por los cambios de esa edad. Un día llegó a la casa y me dijo: “¡Mija, el doctor dice que tengo que empezar un programa de ejercicio! ¡Ay Dios! ¡No puedo hacer todo lo que tú haces! ¡Moriré!”

Yo estaba a punto de recibir mi título en fisiología del ejercicio y estaba muy entusiasmada en ayudarla. Así que empecé a explicarle cuál era la razón por la cual ella necesitaba ser activa y cómo esto ayudaría a su cuerpo.

“Mami, no necesitas correr un maratón o ser levanta-pesas para estar saludable. El propósito de la actividad física es para mantener nuestros corazones en forma y bombeando oxígeno, mantener nuestros músculos fuertes y mantener nuestras articulaciones saludables. La única forma de lograrlo con movimiento, pero no se necesita convertirse en un atleta superestrella, para nada. Puedes hacer cosas como caminar a la tienda en lugar de manejar. Estirarte mientras ves la tele o tal vez podemos conseguirte una bici estacionaria. Podríamos plantar un jardín con flores y verduras en el patio de atrás y mantenerlo sería parte de tu ejercicio.”

Me dijo: “Bueno, ¡estoy lista para comenzar!”

Y le dije: “¡Súper! Yo seré tu compañera de ejercicio–es mejor cuando se entrena con un amigo.”

Empezamos escribiendo sus objetivos para esa semana en un diario de sesiones de ejercicio. “Mira, aquí están tus objetivos para cada día, y aquí escribes cuando lo completes para poder tener un registro de tu progreso”, le dije.

Le enseñé que tenemos que empezar poco a poco para permitir que sus ligamentos y tendones se fortalezcan y evitar lesiones.

Después de eso, empezamos a trabajar en el corazón y le recordé que la única forma de ejercitar el corazón es con ejercicio aeróbico, así que lo único necesario es incrementar el pulso del corazón…

Nuestro objetivo, a la larga, eran 150 minutos de ejercicio aeróbico por semana, así que empezamos con tres sesiones de 30-minutos por semana y ella escogió sus actividades favoritas: bailar y caminar.

“Después, mami,” le dije, “podemos conseguirte una liga de resistencia para poder empezar ejercicios para fortalecer tus músculos. Por ahora, sólo recuerda esta cosa importante.”

“¿Qué cosa, mija?”

“¡Diviértete!”

Y tras 12 semanas, pudimos ver una gran diferencia.

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